Desde agosto de 1943, el gobierno japonés hizo que sus zoológicos mataran a sus leones, tigres, osos y elefantes. El pabellón rojo del parque Ohori de Fukuoka es un fragmento superviviente de uno de esos zoológicos.
El pabellón que vino de un zoológico
El pabellón hexagonal rojo de la isla del parque Ohori, el Ukimi-do, no se construyó para el parque: se construyó para el estanque de focas del primer zoológico de Fukuoka. La web oficial del parque Ohori dice que estaba en el estanque de los osos marinos del zoológico del parque Higashi (parque del Este) y que se trasladó a Ohori en 1949. Un folleto municipal sobre bienes culturales de Fukuoka lo describe como un edificio para contemplar focas y otros mamíferos marinos, trasladado para conservarlo y registrado como bien cultural de la ciudad en 2014.
El zoológico del que procede duró diez años y nueve meses. Fukuoka lo abrió en 1933, en gran parte con donaciones de los ciudadanos, y lo cerró el 20 de mayo de 1944. El 6 de junio, sus leones, sus tigres y su hipopótamo fueron sacrificados.
No fue una decisión local. Fue la parte que le tocó a Fukuoka de una política nacional que hoy muy poca gente conoce, y el único libro en inglés dedicado al tema es Japanese Wartime Zoo Policy: The Silent Victims of World War II (2010), de Mayumi Itoh. Este artículo sigue su investigación: quién dio la orden, por qué, cómo se mató a los animales, qué hicieron los cuidadores y los niños, y qué queda en Fukuoka. Describe las matanzas con detalle.
La orden
La idea partió de un solo hombre, Ōdachi Shigeo, el primer gobernador general de Tokio, y llegó a todos los zoológicos de Japón a través del Ministerio del Interior. Itoh escribe que los investigadores, los directores de zoológicos y los especialistas coinciden en ello.
Ōdachi era un burócrata de carrera del Ministerio del Interior que había estudiado derecho en la Universidad Imperial de Tokio. Fue viceministro del Interior en 1939 y 1940, y en 1942 alcalde de Singapur (rebautizada Shōnan) y administrador del Ejército allí. En julio de 1943, la ciudad y la prefectura de Tokio se fusionaron en un único gobierno metropolitano para dirigir la capital durante la guerra, y él se convirtió en su primer gobernador general. Un año después llegó a ser ministro del Interior.
El Ministerio del Interior controlaba la administración local y la policía, incluida la policía especial que detenía a quienes no colaboraban con el esfuerzo de guerra. Los directores de los zoológicos rendían cuentas a los jefes de la sección de parques, y estos a los burócratas del ministerio. Lo que señala Itoh es que nadie en esa cadena podía negarse a una orden sin arriesgar su puesto, o algo peor.

El plan que ya existía
En agosto de 1941, el departamento veterinario del Ejército del Este pidió al zoológico de Ueno un plan de emergencia para bombardeos. El director en funciones, Fukuda Saburō, redactó unas «Directrices de medidas de emergencia para el zoológico» que clasificaban a los animales en cuatro categorías según su peligrosidad. La clase A incluía osos, tigres, leopardos, leones, hipopótamos, bisontes americanos y elefantes asiáticos, entre otros; la clase B, osos marinos y leones marinos. El plan establecía que, ante un bombardeo inminente, el zoológico envenenaría a los animales peligrosos con nitrato de estricnina y cianuro, y los mataría a tiros si el veneno fallaba.
El plan estaba pensado para el momento del ataque. Ōdachi lo convirtió en algo que había que hacer por adelantado.
Mediados de agosto de 1943
Según el relato del periodista Takamiya Tahei, a mediados de agosto de 1943 Ōdachi llamó al jefe de la sección de parques de Tokio, Inoshita Kiyoshi, y le preguntó por el zoológico. Inoshita respondió que estaba preparado para envenenar a los animales durante un bombardeo y dispararles si hacía falta. Ōdachi preguntó qué pasaría si las bombas alcanzaban a las personas antes que a los animales, e Inoshita no supo qué responder.
La respuesta de Ōdachi, según Takamiya, fue que tarde o temprano habría que eliminar a los animales y que era mejor hacerlo ya «de una manera hábil». El Ejército y la policía podrían oponerse si se enteraban antes, dijo, así que Inoshita no tenía por qué avisarles. El 16 de agosto, Inoshita transmitió la orden a Fukuda: eliminar a los animales peligrosos en el plazo de un mes (en otro lugar, el diario de Fukuda da como fecha el 31 de agosto). Era estrictamente confidencial y había que usar veneno, no armas, para que los vecinos no oyeran disparos.
La policía se quejó después de que nadie le había avisado.
¿Lo ordenó el Ejército?
Mucha gente da por hecho que fue el Ejército. Itoh, siguiendo al historiador del zoológico de Ueno Komori Atsushi, sostiene que, en lo que respecta a la eliminación en sí, no hubo una «orden militar»: decidió el Ministerio del Interior, y el Ejército se plegó a él en materia de seguridad interior. Aun así, algunas unidades locales del Ejército sí presionaron en ciertos zoológicos. En Kioto y Kumamoto fueron oficiales del Ejército quienes dieron las órdenes finales, como se cuenta más adelante.

Por qué se hizo
La razón oficial era la seguridad pública, pero Itoh concluye que el verdadero propósito era asustar y movilizar a la población civil. La preocupación declarada era que las bombas abrieran las jaulas y dejaran a leones y tigres sueltos por las calles.
Por qué no se sostiene la razón oficial
- Las fechas. El único bombardeo sobre Japón antes de 1944 fue el ataque Doolittle de abril de 1942, un caso aislado. El zoológico de Ueno eliminó a sus animales en agosto de 1943, más de 15 meses antes de que empezaran los bombardeos de los B-29 sobre Tokio en noviembre de 1944.
- Había alternativas sencillas. Los zoológicos podían reforzar las jaulas, construir refugios, cerrar al público o evacuar a los animales al campo. Algunos directores intentaron evacuarlos, y en Ueno el gobernador se negó.
- La comida no era el motivo. A los zoológicos les faltaban pienso y combustible, pero Itoh afirma que al ministerio no le preocupaba el bienestar animal y que los zoológicos se habían esforzado mucho por autoabastecerse de alimento.
- La reacción ante un rescate. Cuando Fukuda organizó el traslado de la elefanta Tonki a Sendai, Ōdachi se puso furioso. Según Inoshita, dijo que le había ordenado matar a los animales, no salvarlos.
La verdadera razón, según los investigadores
Los expertos que cita Itoh coinciden en un propósito psicológico, que ella expone en tres partes.
- Hacer que la guerra pareciera real. Los militares decían a la población que ningún avión enemigo llegaría a la capital. Ōdachi había visto el frente real en Singapur y sabía que no era así. Matar por adelantado a los animales más famosos del zoológico era una forma de alarmar a la gente y hacerle creer que los bombardeos iban a llegar.
- Atajar los rumores. Las autoridades temían que espías enemigos difundieran historias de fieras escapadas de zoológicos bombardeados y sembraran el pánico. Si los animales ya estaban muertos, el rumor no podía nacer.
- Redirigir los sentimientos. La compasión de la gente por los animales podía convertirse en odio hacia el enemigo que, supuestamente, había hecho necesaria la matanza.
El director del zoológico de Ueno, Koga Tadamichi, escribió que la matanza «no era un fin en sí mismo, sino un medio». El veterinario del zoológico de Kioto Takizawa Akio sostuvo que por eso se recurrió al veneno y a las armas en lugar de dejar morir de hambre a los animales en silencio: la inanición habría causado menos impacto y podría haber provocado protestas contra los zoológicos. El historiador Ian Miller lo describe como una matanza ritualizada pensada para sacudir a una población agotada y forzar su obediencia.
Itoh añade una deducción propia. El 15 de diciembre de 1941, el heredero del sultán de Johor ordenó eliminar a los carnívoros del zoológico de Johor por temor a que los bombardeos abrieran las jaulas. Ōdachi llegó a Singapur dos meses después, y ella cree probable que el episodio influyera en él.
Lo que las pruebas pueden y no pueden demostrar
Ōdachi no dejó ningún diario ni nota sobre la orden. Sus motivos se conocen por una biografía oficial basada en testimonios de personas cercanas a él y por los relatos posteriores del personal de los zoológicos. Esos testimonios no apuntan todos en la misma dirección. Su antiguo subordinado Yoshitake Eichi lo atribuye a su previsión y a su compromiso con la defensa de la capital, y la propia Itoh dice que es justo recordar que a menudo chocó con los mandos del Ejército, incluido el primer ministro Tōjō, y que intentó defender al país lo mejor que pudo. Según ella, las razones de la orden «no son del todo comprensibles».
Para qué servían antes los zoológicos
Las matanzas llegaron después de años en los que el gobierno había convertido los zoológicos en escenarios de la guerra. Desde 1937, el Ministerio del Interior usó el zoológico de Ueno para exposiciones patrióticas de caballos, perros y palomas militares, y para ceremonias en memoria de los animales militares caídos. Las elefantas Tonki y Hanako actuaron para niños huérfanos de guerra en el santuario Yasukuni y tuvieron que arrodillarse ante el altar en las ceremonias por los caballos y perros del Ejército.
Se prohibieron los nombres en inglés. El chimpancé Lloyd, de Osaka, pasó a llamarse Katsuta («niño de la victoria»), y la elefanta Kalyani, de Kioto, pasó a ser Tomoe, por la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental. A Rita, la chimpancé estrella de Osaka, la vistieron con uniforme militar y la hicieron cargar un fusil con una bandera. Los zoológicos también tuvieron que entregar sus vallas de hierro, sus bancos y los letreros de los animales para el esfuerzo de guerra.

Cómo se mató a los animales
El zoológico de Ueno mató a 27 animales de 14 especies entre el 17 de agosto y el 23 de septiembre de 1943, y el veneno casi nunca funcionó. La prohibición de usar armas, pensada para mantener el plan en secreto, obligó al personal a matar de lo que Itoh llama «la manera más cruel».
El zoológico solo tenía un empleado con licencia para manejar fármacos, y los cuidadores nunca habían matado animales de ese modo. El 16 de agosto dejaron de alimentar a los animales señalados para que, hambrientos, comieran la comida envenenada. Si fallaba, el plan era estrangularlos y, después, atravesarlos con lanzas.
La primera semana
La tarde del 17 de agosto, un cuidador dio a una osa parda siberiana, regalo del príncipe Takamatsu, boniato al vapor mezclado con tres gramos de nitrato de estricnina. Se lo comió enseguida, sufrió convulsiones en menos de un minuto y se retorció durante 22 minutos antes de morir.
Al día siguiente, el personal mató a una leona, a un oso negro coreano y a un leopardo joven llamado Hakkō. Un sargento mayor del Ejército lo había encontrado de cachorro en el frente de China, lo había criado como mascota de su unidad y lo había enviado a Ueno porque creía que en el zoológico estaría a salvo. Hakkō tenía dos años y medio. En septiembre, el sargento llamó desde el frente para preguntar cómo estaba el leopardo.
| Fecha (1943) | Animales | Lo que se hizo en realidad |
|---|---|---|
| 13 ago. | John, elefante asiático | Sin comida ni agua; murió el 29 de agosto, el 17.º día |
| 17 ago. | Osa parda siberiana; oso negro japonés macho | Estricnina; la osa tardó 22 minutos en morir |
| 18 ago. | Leona, oso negro coreano, leopardo Hakkō | Veneno; los cuerpos fueron disecados o desollados |
| 19 ago. | Oso pardo siberiano macho | El veneno falló; lo atravesaron con bisturíes atados a pértigas y murió hora y media después |
| 20–21 ago. | Oso negro coreano joven; oso negro japonés viejo | El joven: veneno y después lanzas. El viejo: estrangulado tras luchar unos 45 minutos contra cinco hombres |
| 22 ago. | Los leones Ali y Katherina, un tigre, un guepardo | Ali murió en 32 minutos; Katherina escupió la carne y, al cabo de 1 hora y 37 minutos, le atravesaron el corazón con una lanza |
| 24 ago. | Osa polar | Estrangulada; tardaron media hora en pasarle el lazo de alambre por el cuello |
| 26 ago. | Serpiente de cascabel | Perforada y estrangulada con alambre; murió a las 16 horas |
| 27 ago. | Pitón, dos leopardos, oso malayo | La pitón fue estrangulada y decapitada; los dos leopardos, estrangulados, aunque se registraron como envenenados |
| 29 ago. | Oso polar macho; bisonte americano | El oso polar fue estrangulado por cinco cuidadores; el bisonte, estrangulado y después golpeado con hacha y martillo |
| 1 sep. | Bisonte americano joven | Golpeado con martillo |
Los leones Ali y Katherina habían sido un regalo del emperador Haile Selassie de Etiopía al emperador Hirohito en 1931, y la guardia real etíope los había escoltado hasta el puerto. Los bisontes procedían de la finca de San Simeón de William Randolph Hearst y, según se decía, fueron los primeros bisontes en cruzar el Pacífico.
Lo que el zoológico contó al gobernador
El informe que Fukuda envió a Ōdachi registraba casi todas las muertes como envenenamientos. Solo reveló la verdad en 1968, en un libro, porque la mayoría de los envenenamientos habían fracasado. Los cuidadores mataban por la tarde, después del cierre, y como los cuerpos no aguantaban el calor de agosto, a la mañana siguiente los llevaban en carro a la Escuela Veterinaria del Ejército, en Setagaya, para la necropsia. Después, algunos se disecaron y muchos se desollaron.
El 28 de agosto, Fukuda preparó 140 libras de extracto curtiente y 190 galones de cal viva para desollar a un elefante, un trabajo que lleva alrededor de un mes. El zoológico colgó carteles que decían que las jaulas de animales peligrosos estaban «cerradas temporalmente por obras». El gobierno de Tokio no anunció las matanzas hasta el 30 de agosto.
Cuando más tarde los leones disecados volvieron a sus antiguas jaulas, dice Itoh, parecían peluches. En los recintos nocturnos vacíos metieron cabras y cerdos.
Los elefantes
A los tres elefantes de Ueno no se los envenenó ni estranguló, sino que se los dejó morir de hambre, durante entre 17 y 30 días, porque nada más funcionó. A principios de los años cuarenta había unos 20 elefantes en los zoológicos japoneses. En mayo de 1949 solo quedaban dos en todo el país.

John
John, un macho de la India, había llegado en 1924 junto con la hembra Tonki. Tenía un pasado violento: en 1931 mató a un domador de circo, Ishikawa Taijirō, que le había pinchado la frente con un ankus de púas. Tenía las patas traseras encadenadas incluso de noche. Itoh también recoge que el zoológico lo controlaba privándolo de comida y que un cuidador llegó a quemar heno bajo su vientre.
Fukuda tenía permiso para eliminar a John desde el 11 de agosto. Los cuidadores le dieron sus bollos dulces favoritos, algunos inyectados con cianuro; él solo se comió los que estaban limpios. Una jeringa para caballos se rompió contra su piel, y una segunda aguja, en la base de la oreja, también se partió. El personal de la Escuela Veterinaria del Ejército que había suministrado los fármacos se rindió.
El 13 de agosto, los cuidadores dejaron de darle comida y agua. Al decimoséptimo día, el 29 de agosto, se desplomó y murió. Después, la sección de parques de Tokio usó su recinto para almacenar 500 ataúdes destinados a los muertos de los bombardeos.
Tonki y Hanako
Tonki, que había llegado con John, era el animal más querido del zoológico y la favorita de Fukuda. Hanako había llegado de Tailandia en 1935. Los cuidadores Sugaya Kitsuichirō y Shibuya Shinkichi se opusieron a matar a las dos hembras. Sugaya había aceptado la muerte de John, pero con ellas se negó en redondo.
Fukuda intentó salvar a Tonki. El zoológico municipal de Sendai, que no tenía elefante, aceptó el 11 de agosto quedársela, y el traslado se fijó para el 23 de agosto. Ese día, Inoshita le dijo que Ōdachi estaba furioso. Fukuda también había escrito a Osaka y a Nagoya, y todos los intentos de sacar animales fracasaron.
A las dos elefantas se les dejó de dar comida el 25 de agosto. Cuando Fukuda fue al recinto, Tonki, visiblemente delgada, se levantó sobre las patas traseras y le hizo su número, esperando plátanos. A medida que se debilitaban, ambas dormían de pie apoyadas en los barrotes, algo que hacen los elefantes cuando saben que ya no podrán levantarse. Fukuda cerró el recinto el 7 de septiembre porque ya no soportaba verlo.
Sugaya les daba un poco de comida a escondidas. En su funeral, en 1950, su hija recordó que solía llevarse la ración familiar de boniatos a algún lugar que ella no conocía, y que pensaba que se los comía él solo. Eran para las elefantas.
Hanako murió de hambre y deshidratación el 11 de septiembre, al decimoctavo día, mientras Tonki la acariciaba con la trompa. Tonki devolvía los boniatos envenenados y rechazaba el agua con cianuro. Murió el 23 de septiembre, al trigésimo día.
El zoológico colgó una cortina de rayas blancas y negras sobre el recinto de los elefantes, que parecía de luto y ocultaba que las elefantas seguían vivas. Inoshita le había dicho a Fukuda que no se lo hiciera saber a Ōdachi.
Los hipopótamos
Los dos hipopótamos de Ueno, Maru y su madre Kyōko, no estaban en la lista de 1943. Tras los bombardeos de Tokio de marzo de 1945, el zoológico decidió eliminarlos también, alegando la escasez de pienso. Los cuidadores dejaron de alimentarlos el 19 de marzo y vaciaron su estanque. Maru murió el 1 de abril, tras 14 días sin comida ni agua. Kyōko aguantó 37 días y murió el 24 de abril, el mismo día en que por fin llegó un camión de heno. Itoh cuenta a los hipopótamos entre los animales que Ueno eliminó deliberadamente, con lo que el total del zoológico asciende a 29.

Los cuidadores, los niños y el encubrimiento
Los hombres que mataron a los animales eran los mismos que los habían cuidado, y los documentos muestran cuánto les afectó. Fukuda escribió en su diario que, tras la reunión en la que recibió la orden, recorrió el zoológico bajo una lluvia fina y que los tigres y los elefantes se acercaron a los barrotes para frotarse contra él. No podía mirarlos a los ojos. A la mañana siguiente se lo comunicó al personal y les ordenó no decir nada a nadie, ni siquiera a sus familias.
Perdió 16 libras (unos 7 kilos) en un mes y tuvo pesadillas durante años. Algunos cuidadores se quedaron en casa el día en que iban a matar a su animal. Sugaya y Shibuya fueron apartados del cuidado de animales y pasaron a ser conserjes. Shibuya, que había quemado heno bajo John, decía que llevaba sobre los hombros las almas de los tres elefantes. Soñaba una y otra vez que Tonki lo pisaba.
Shibuya contó también que los cuidadores comieron la carne de los animales muertos para que su muerte no fuera en vano. El bisonte, el elefante y el hipopótamo sabían fatal, decía, y la grasienta carne de aligátor era la mejor. Itoh señala que algunos cuidadores veteranos empezaron a beber mucho después de las matanzas. Cuando Ueno compró una nueva pareja de hipopótamos en 1952, el personal no fue capaz de sumarse a la celebración.
Silencio y un funeral
Tokio anunció las matanzas el 30 de agosto como 27 animales, incluidos tres que en secreto seguían vivos. La prensa estaba censurada. El zoólogo Takashima Haruo, que visitó el zoológico el 31 de agosto, encontró las jaulas cerradas con el cartel de las obras y supo la verdad dos días después. Pensaba que los animales de zoológico no eran tan peligrosos como los salvajes y que suponían poco riesgo para las personas.
El zoológico recibió una avalancha de cartas de protesta, muchas de niños, pero ya era tarde. El 4 de septiembre, Ōdachi celebró un funeral en el zoológico, oficiado por el sumo sacerdote del templo Sensō-ji. En el elogio fúnebre, una autoridad dijo que los animales habían «sacrificado su vida por Japón». Takamiya cuenta que fue el propio Ōdachi quien propuso la ceremonia: como habían hecho algo lamentable con los animales, dijo, debían celebrar una.
Los niños de Osaka
El zoológico municipal de Osaka no pudo ocultárselo a los periodistas. Su director, Terauchi Shinzō, dijo a la prensa a principios de septiembre que los animales serían eliminados «en un futuro próximo» y empezó al día siguiente. Tras la noticia, él y el alcalde recibieron cartas de escolares y de otras personas que les suplicaban que evacuaran a los animales. Un niño de segundo curso, cuyo maestro había llevado a la clase al zoológico para ver a los animales por última vez, adjuntó su paga y pidió que les dieran un festín antes de morir. Una niña de quinto envió la suya con una plegaria para que los animales renacieran como herbívoros y nadie volviera a matarlos.
Un periodista del Osaka Mainichi, Ueda Chotarō, criticó la política en febrero de 1944, bajo una censura estricta, a base de hacer preguntas. Señaló que los ciervos con cornamenta y los bisontes podían causar tantos daños como los leones, y que los grandes felinos, que son cautelosos, se esconderían al fondo de sus jaulas en caso de emergencia. También contó que los cuidadores estaban tan abatidos después de las matanzas que no podían ni comer.
Los directores que se resistieron
Varios directores intentaron salvar lo que pudieron. Los intentos de Fukuda de evacuar a Tonki, a una pareja de leopardos y a una cría de pantera negra fracasaron todos. El veterano director de Osaka, Hayashi Saichi, se jubiló anticipadamente en enero de 1943, y hubo quien pensó que no se veía capaz de afrontar lo que se avecinaba. El director de Kioto alegó ante la policía que los recintos nocturnos de hormigón hacían improbable una fuga, como se cuenta más adelante. El director de Nagoya, Kitaō Hideichi, resistió hasta diciembre de 1944. Ninguno de ellos pudo negarse.

La política se extiende
En los 16 meses siguientes a Ueno, todos los zoológicos miembros de la asociación nacional de zoológicos eliminaron a sus animales peligrosos, con una posible excepción, y a los circos se les ordenó lo mismo. Itoh cuenta al menos 170 animales confirmados en los zoológicos y 133 en los circos, 303 en total, y afirma que la cifra real es bastante mayor.
| Zoológico | Ciudad | Inicio | Animales muertos confirmados |
|---|---|---|---|
| Ueno | Tokio | 17 ago. 1943 | 29 (27 en 1943 y dos hipopótamos en 1945) |
| Municipal de Osaka | Osaka | 4 sep. 1943 | 26 (24 según una fuente) |
| Parque Inokashira | Tokio | sep. 1943 | 6 |
| Itōzu Yūen | Kokura | sep. 1943 | al menos 2 |
| Municipal de Kamoike | Kagoshima | 6 oct. 1943 | 15 |
| Municipal de Kumamoto | Kumamoto | ene. 1944 | 16 (15 en 1944 y la elefanta Ellie en 1945) |
| Takarazuka | Takarazuka | 5 mar. 1944 | muchos; sin recuento |
| Municipal de Sendai | Sendai | hacia mar. 1944 | 12 |
| Municipal de Kioto | Kioto | 13 mar. 1944 | 14 |
| Municipal de Fukuoka | Fukuoka | 6 jun. 1944 | al menos 3; el resto sin contar |
| Municipal de Kobe | Kobe | jul. 1944 | 24 |
| Parque Ritsurin | Takamatsu | hacia finales de 1944 | al menos 1; el resto sin contar |
| Higashiyama | Nagoya | 13 dic. 1944 | 15, más 3 antes |
| Municipal de Kōfu | Kōfu | incierto | los registros se contradicen |
Las cifras son de Itoh, tomadas de las historias de los propios zoológicos, de registros municipales y de periódicos. Un decimoquinto zoológico, el Hanshin Park, cerca de Osaka, era privado y vendió sus animales en abril de 1943, antes de la orden, por lo que no figura en la tabla. Se sabe que también eliminaron animales tres zoológicos de Corea, Taiwán y Manchukuo.
A la espera
Después de Ueno, los directores de los zoológicos se reunieron en Kobe, pero solo asistieron seis de los catorce, y Fukuda no estuvo. Esperaban librarse del destino de Ueno porque sus ciudades no eran la capital, y acordaron reforzar las jaulas, hacer simulacros de bombardeo con botes de humo para darles realismo y tranquilizar al público asegurando que ningún animal escaparía.
Osaka
El zoológico municipal de Osaka empezó el 4 de septiembre, un día después de que su director dijera a los periodistas que las matanzas llegarían «en un futuro próximo». El escritor Akiyama Masami, al que cita Itoh, encontró sospechosa tanta rapidez, ya que no hubo un ultimátum como el que recibió Ueno. El zoológico eliminó a 26 animales entre septiembre de 1943 y marzo de 1944, sobre todo con veneno escondido en carne de vacuno, que escaseaba, aunque un leopardo que la rechazó fue estrangulado.
El zoológico valoraba a sus animales, e Itoh da los precios. Un oso polar valía 1500 yenes cuando la gente ganaba menos de 100 al mes, y el zoológico mantuvo con vida a una osa polar hasta marzo de 1944. El director Terauchi perdió 11 libras (unos 5 kilos) en los días previos a la primera matanza.
Kioto
Kioto esperaba librarse porque sus recintos nocturnos de hormigón eran sólidos y no se pensaba que la ciudad fuera a ser bombardeada. El director, Hara Ken'ichi, dijo a la policía que no hacía falta matar a ningún animal, e incluso compró una elefanta y una jirafa al zoológico de Hanshin Park en abril y mayo de 1943.
Pero el 12 de marzo de 1944, un jefe de estado mayor del Ejército se presentó sin avisar para unas maniobras y, a las tres de la tarde, ordenó al zoológico eliminar de inmediato a sus animales peligrosos. Hara suplicó un día de plazo. Al día siguiente, el personal disparó a un oso pardo y a su madre delante del jefe de estado mayor, la policía y los funcionarios municipales. Doce minutos después, el hijo volvió a ponerse en pie. El personal, que no lo había comprobado, dejó a los dos osos así toda la noche. Por la mañana seguían vivos y los estrangularon con cable de acero. Catorce animales murieron entre el 13 y el 25 de marzo.
Nagoya
El director del zoológico de Higashiyama, Kitaō Hideichi, fue quien más resistió. En noviembre de 1943, el zoológico eliminó como «experimentos» a un oso pardo de Ezo, con veneno, y a un león, por estrangulamiento. Logró donar dos leones a Zhangjiakou, en China, y otro león se vendió a un club de cazadores local para prácticas de tiro.
El 13 de diciembre de 1944, los B-29 atacaron Nagoya. Unos cincuenta miembros del Cuerpo de Voluntarios Cazadores se reunieron en la comisaría de Chikusa y esperaron la orden del Ministerio del Interior, que llegó mientras la ciudad ardía. Rodearon a Kitaō en el zoológico. Con lágrimas corriéndole por la cara, les dijo que adelante, y se quedó en su despacho. Los cazadores mataron a tiros a dos leopardos, un tigre y cuatro leones en 45 minutos. Fueron los últimos leones de Japón, y el país no volvió a tener ninguno hasta 1949.
Unos días después, los cazadores volvieron a por los osos. Esta vez obligaron a Kitaō a acompañarlos, y él engatusó a un oso negro japonés para que se pusiera de pie sobre las patas traseras y pudieran apuntar a la media luna blanca de su pecho. Se levantó esperando comida. Ese día mataron a los ocho osos. Kitaō soñó con ello durante años.
Cuando los cazadores quisieron después a los cuatro elefantes, Kitaō fue a diario al cuartel general del Ejército y a la comisaría, dijo que los elefantes estaban domesticados y aceptó encadenarlos. Dijo que, si había que matarlos, primero tendrían que matarlo a él, o algo parecido. Las autoridades no llegaron a ordenarlo. Dos de los cuatro sobrevivieron a la guerra.
Sendai y los circos
El zoológico municipal de Sendai perdía dinero y la ciudad se planteó convertirlo en una granja. Ante las crecientes críticas, eliminó a 12 animales en la primavera de 1944.
A los circos les dieron una semana. El 21 de octubre de 1943, la policía ordenó a 28 compañías de circo eliminar a sus animales peligrosos antes de las diez de la mañana del 28 de octubre. Mataron a 133 animales, con veneno o a tiros: 52 leones, 8 leopardos, 2 tigres, 6 osos, 7 elefantes y 58 serpientes. Los animales eran el sustento de los circos, e Itoh escribe que fue como si les arrancaran las manos y las piernas.
Fukuoka y Kyushu
El zoológico de Fukuoka, en el parque Higashi, se vació nueve meses después que Ueno, y es uno de los peor documentados. Itoh señala que el libro de Akiyama Masami de 1995, el principal estudio en japonés sobre el tema, deja fuera Kyushu por completo, de modo que la historia de Fukuoka ha recibido poca atención en cualquiera de los dos idiomas.
| Fecha | Qué pasó |
|---|---|
| nov. 1928 | Se crea un comité para conmemorar la entronización del emperador Shōwa y se planea un zoológico y jardín botánico |
| mar. 1932 | Se elige el parque Higashi como emplazamiento |
| 28 sep. 1932 | Ceremonia de colocación de la primera piedra en el parque Higashi |
| 20 ago. 1933 | Abre el zoológico |
| 11 abr. 1934 | Ceremonia oficial de inauguración, con asistencia del alcalde y del presidente del pleno municipal |
| 20 may. 1944 | Cierra el zoológico |
| 6 jun. 1944 | Se elimina a los animales grandes |
| 7 jun. 1944 | Se celebra una ceremonia en su memoria |
| 19 jun. 1945 | Los bombardeos estadounidenses queman el centro de Fukuoka |
| 1949–1950 | El ayuntamiento aprueba un nuevo zoológico y elige el parque Minami |
| 22 ago. 1953 | Abre el nuevo zoológico en el parque Minami, el actual zoológico de Fukuoka |
Fuentes: historia del zoológico de Fukuoka, historia del ayuntamiento, vol. 3 e Itoh.
La construcción del zoológico
Según la propia historia del ayuntamiento, el zoológico tardó casi cinco años desde la primera propuesta, en 1928. Recaudar fondos, alquilar a la prefectura los terrenos del parque Higashi, el apoyo y la oposición locales y un replanteamiento del emplazamiento lo retrasaron, y la tala de árboles en el parque demoró las obras. Los ciudadanos pagaron buena parte, y la exposición de la biblioteca sobre el antiguo zoológico dice que era comparable a los de Tokio y otras grandes ciudades.
Lo que tenía el zoológico
Según la página de historia del propio zoológico, el recinto ocupaba 5096 tsubo y costó 150 000 yenes. Tenía 38 edificios para animales y más de 100 especies de plantas. Al abrir albergaba 164 mamíferos de 65 especies y 500 aves de 124 especies, además de reptiles, anfibios y peces. El primer día acudieron unas 5000 personas, y en los 134 días que abrió aquel primer año recibió unos 150 000 visitantes. Los adultos pagaban 15 sen y los niños 10, y los soldados de uniforme, 10.
Itoh calcula la colección en unos 700 animales, entre ellos leones, elefantes, y leones marinos y osos marinos, que entonces eran raros en los zoológicos japoneses. La puerta principal imitaba la del parque zoológico Hagenbeck de Hamburgo, con trompas de elefante que salían de los pilares a cada lado. El pabellón hexagonal del estanque de los leones marinos es el Ukimi-do que hoy está en el parque Ohori.
El cierre y la matanza
Según la exposición de la biblioteca, el zoológico cerró el 20 de mayo de 1944 porque costaba encontrar alimento y los bombardeos podían destruir los recintos. El 6 de junio se eliminó a los animales grandes, y al día siguiente se celebró una ceremonia en memoria de los animales muertos.
Eso es casi todo lo que dicen los registros. La historia oficial del zoológico por su 50.º aniversario solo dice que «se dispuso de león(es), tigre(s), hipopótamo y otros». No da un total, ni una lista, ni el método, y la tabla de Itoh solo puede poner «3 + muchos». Itoh señala además que la web del propio zoológico muestra una foto de 1933 con al menos tres elefantes, pero ningún registro dice qué fue de ellos. Tampoco se menciona a los leones marinos ni a los osos marinos. En Kumamoto, las focas y los leones marinos murieron de hambre, y aquí pudo pasar lo mismo, pero no he encontrado nada que lo diga.
Después de la guerra
El centro de Fukuoka ardió en un bombardeo estadounidense el 19 de junio de 1945. Tras la guerra, niños y ciudadanos siguieron pidiendo que volviera el zoológico. El ayuntamiento votó por unanimidad en 1949 construir uno como proyecto del 60.º aniversario de la ciudad, y al año siguiente eligió el parque Minami. El alcalde desde abril de 1951, Konishi Haruo, pidió ayuda a los empresarios locales y siguió los consejos del director del zoológico de Ueno. En noviembre de 1952 se habían reunido donaciones por 28 millones de yenes, y el nuevo zoológico abrió el 22 de agosto de 1953 con 69 especies y 143 animales. Mientras tanto, el fondo social del periódico Nishinippon Shimbun montó un pequeño zoológico en la azotea de los grandes almacenes Tamaya para los niños que esperaban.
Los otros zoológicos de Kyushu
Itōzu Yūen (Kokura). Este zoológico, propiedad de una compañía ferroviaria, cerró el 10 de enero de 1944 para que el cuerpo de policía de la prefectura lo usara como cuartel general. Su director durante la guerra, Anami Tetsurō, contó la historia dos veces y la cambió. En 1950 dijo que el personal apuñaló a una hiena con una espada japonesa y que un elefante cedido a un circo fue eliminado en Corea. En 1975, la hiena simplemente había muerto por sus heridas y el elefante, durante una función. También escribió que el zoológico envenenó a un oso y que el último león macho murió por causas naturales, lo que Itoh interpreta como señal de que el león habría sido eliminado de todos modos. Ella sugiere que el remordimiento puede explicar el cambio, y dice que nadie se lo habría reprochado.
Kamoike (Kagoshima). El zoológico mató a 15 animales, entre ellos 2 leones, 7 osos, 4 aligátores y 2 pitones, entre el 6 y el 31 de octubre de 1943. La estricnina falló porque los animales intuían algo y rechazaban la comida, así que el personal conectó corriente de alta tensión de una línea de tranvía cercana y los electrocutó de madrugada, antes de que pasaran los tranvías. Los cuidadores no se vieron capaces de matar a los aligátores e intentaron salvarlos en un carro. Uno se escapó y causó un alboroto en la calle. El 6 de noviembre se celebró una ceremonia en su memoria.
Kumamoto. Las órdenes del Ejército llegaron en diciembre de 1943. El director, Hayashi Rokurō, eligió la electrocución en lugar del veneno y los disparos que usaron otros zoológicos. Con el primer tigre, un cuidador le acercó carne en una caña de bambú conectada a la corriente. El tigre lo miró con dulzura; él no pudo soportarlo y salió corriendo, y accionaron el interruptor cuando el tigre saltó a por la carne. En total murieron 15 animales en 1944: tres tigres, dos leones, dos osos negros japoneses, otros tres osos, dos leopardos y tres lobos. El director salvó a la pitón, al hipopótamo y a la elefanta Ellie alegando que no eran feroces.
Solo fue un aplazamiento. A Hayashi lo llamaron a filas el 7 de enero de 1945, y el hipopótamo murió de hambre ese mismo día. Los leones marinos y los osos marinos murieron de hambre, las pitones murieron de frío y el zoológico cerró el 31 de marzo. En abril, el Ejército comunicó al nuevo director que se llevaría a Ellie, que entonces tenía diez años, y decidió matarla para alimentar a los soldados, probablemente a mediados de mayo. Como se negaba a entrar en un estanque electrificado, le dieron boniatos en un palo conectado a la corriente. Su cuerpo se despiezó en el estanque, y el agua estuvo roja durante muchísimo tiempo. Su cuidador, Kanazawa Tarō, la había tratado como a una hija y dejó de hablar de ella. Al acabar la guerra, casi no quedaba ninguno de los 1600 animales del zoológico y solo había tres empleados.
¿Era necesario?
No. La valoración de Itoh es que las matanzas eran innecesarias para la seguridad pública, y los bombardeos que vinieron después lo demuestran: en ningún lugar de Japón se abrió una sola jaula.
- Ueno salió intacto de los bombardeos de Tokio de marzo de 1945. El único daño que sufrió el zoológico, el 13 de abril de 1945, fue el incendio del recinto de los elefantes, con los 500 ataúdes que había dentro. Los edificios de animales peligrosos no sufrieron daños.
- Osaka recibió unas 2000 bombas incendiarias el 13 y 14 de marzo de 1945. Ardieron diecisiete instalaciones y murieron 33 aves, pero ninguno de los edificios de animales peligrosos resultó dañado.
- Kioto nunca sufrió grandes bombardeos.
- Nagoya no tuvo daños en los edificios de animales peligrosos ni el 13 de diciembre de 1944 ni cuando el zoológico fue alcanzado el 15 de febrero de 1945. El único animal que se soltó fue un bisonte de un recinto abierto, al que mataron de inmediato.
Como resume Itoh, ningún animal feroz escapó de su jaula durante los bombardeos, porque ya no quedaba ninguno. Directores como Hara, en Kioto, y Kitaō, en Nagoya, habían argumentado que las jaulas reforzadas resistirían y que una bomba que alcanzara una jaula mataría al animal que había dentro, y el periodista del Osaka Mainichi señaló que los grandes felinos asustados se esconden en lugar de atacar. Una pantera negra que se escapó de Ueno en 1936 se había quedado escondida.
Qué hicieron otros países
Los zoológicos de otros países también mataron animales durante la guerra, pero no de esta manera.
- El zoológico de Londres empezó a eliminar animales en septiembre de 1939, un año antes del Blitz, pero Inglaterra ya estaba en guerra y las decisiones las tomaban los propios zoológicos.
- El zoológico de Belfast eliminó a sus animales durante los bombardeos de abril de 1941.
- El zoológico de Berlín y el parque Hagenbeck de Hamburgo eliminaron animales después de ser atacados.
- Zoológicos estadounidenses como el del Bronx y el de Filadelfia elaboraron planes de emergencia, pero dejaron la decisión en manos del zoológico o de su sociedad gestora.
Itoh no encontró ningún otro país que aplicara una política sistemática a escala nacional, ni ningún zoológico europeo que matara a sus animales con tanta antelación a los bombardeos previstos. Puede que algunos zoológicos alemanes y neerlandeses actuaran por órdenes militares, pero no de forma uniforme en todo el país. Ella califica el caso japonés de extraordinario y único.
Para qué sirvió
Itoh interpreta las matanzas de animales como la primera de las medidas de Ōdachi para movilizar a la población civil. En 1944 pasó a evacuar a los escolares de Tokio y a derribar edificios para crear cortafuegos, y el Ministerio del Interior y el Ejército extendieron ambas políticas a todo el país. Si las matanzas hicieron cambiar de opinión a alguien, ella no lo dice. Según su valoración, no aportaron nada a la seguridad pública.
Después
El hombre que dio la orden nunca fue juzgado, y nunca se rindieron cuentas por los animales. Casi todo lo que se sabe salió a la luz décadas más tarde, y a veces solo a pedazos.
Ōdachi
Ōdachi fue nombrado ministro del Interior en julio de 1944 y dimitió en abril de 1945. Las autoridades de ocupación ordenaron encarcelarlo como sospechoso de crímenes de guerra, y entró en la prisión de Sugamo el 16 de diciembre de 1945. Fue liberado el 31 de agosto de 1947 sin haber sido juzgado, en gran parte porque se había negado a unirse a la Asociación de Apoyo al Gobierno Imperial, el partido único del primer ministro Konoe durante la guerra. Fue apartado de los cargos públicos en 1946 y rehabilitado en 1952.
En 1953 fue elegido para la cámara alta y nombrado ministro de Educación, cargo desde el que sacó adelante en 1954 leyes que restringían la actividad política de los docentes. Murió de cáncer de estómago en septiembre de 1955, a los 63 años. Su diario de prisión no dice nada de los animales.
La verdad tardó años
Fukuda contó la verdadera historia de Ueno solo en 1968, un cuarto de siglo después. Anami, de Itōzu Yūen, la contó de una manera en 1950 y de otra en 1975. Muchas historias de zoológicos no dan fechas ni cifras, o se contradicen entre sí. Cuando Itoh preguntó en 2008 a un alto cargo del zoológico de Nagoya por los registros de la guerra, le dijo que el zoológico no tenía ninguno y que no sabía nada. Ella señala que los funcionarios municipales rotan por los puestos del zoológico cada pocos años, y que muchas de las personas que hicieron aquel trabajo han muerto.
Después de la guerra, el gobierno también trasladó a los militares la culpa de los excesos de aquellos años, y Komori Atsushi insiste en que, en el caso de las matanzas de los zoológicos, no hubo orden militar.
Los monumentos
La mayoría de los zoológicos celebraron ceremonias en memoria de los animales durante la guerra y levantaron lápidas conmemorativas, según la costumbre budista. Itoh cree que sirvieron sobre todo para aliviar la culpa de quienes los mataron y que hicieron poco por los animales, y señala que el veterinario de Kioto Takizawa Akio consideraba hipócritas esas ceremonias.
Eldo y Makani, y el Tren de los Elefantes
Al acabar la guerra solo quedaban unos pocos elefantes, y en mayo de 1949 los dos únicos de Japón eran Eldo y Makani, del zoológico de Higashiyama, en Nagoya. Ese mes, dos escolares de Tokio, en representación del congreso infantil del distrito de Taitō, viajaron a Nagoya para pedirle a Kitaō que prestara uno al zoológico de Ueno. Él los llevó al recinto de los elefantes, separó a los dos animales con una puerta de hierro y dejó que los niños miraran. Makani embistió la puerta hasta sangrar por la frente. Kitaō dijo que eso demostraba lo inseparables que eran, y se negó.
En su lugar, pidió que fueran los niños quienes vinieran a ver a los elefantes. La autoridad de ocupación controlaba los ferrocarriles japoneses y no permitía trenes adicionales, así que el personal ferroviario tuvo que insistir varias veces hasta conseguir la autorización. El primer «Tren de los Elefantes» salió de Hikone el 18 de junio de 1949 con unos 1400 niños, y otro salió de Ueno el 26 de junio con unos 1150. En total llevó a 15 000 niños a Nagoya, atravesando ciudades que seguían en ruinas.
Makani murió en septiembre de 1963, con unos 66 años, y Eldo la siguió en octubre, con unos 58. El zoológico celebra cada año una ceremonia en su memoria durante la Semana de los Animales, y en el recinto hay una lápida conmemorativa.
Lo que queda en Fukuoka
- El Ukimi-do del parque Ohori es el edificio superviviente del estanque de focas del zoológico del parque Higashi.
- Los pilares de la puerta de los elefantes se conservan en un rincón del patio de la escuela primaria de Maidashi, según la Biblioteca Municipal. Es una escuela en funcionamiento, así que pregunta antes de ir.
- El zoológico de Fukuoka, en el parque Minami, abierto en 1953, es el sucesor del zoológico del parque Higashi.

Lo que aún no sabemos
La mayoría de las preguntas abiertas tienen que ver con la propia Fukuoka, y las fuentes no coinciden en algunas fechas básicas.
- Cuántos animales eliminó el zoológico de Fukuoka, de qué especies y con qué método. La historia del 50.º aniversario del zoológico solo menciona leones, tigres, un hipopótamo «y otros».
- Qué fue de los elefantes de la foto de 1933 del zoológico, y de sus leones marinos y osos marinos.
- Cuándo se trasladó el pabellón. La web oficial del parque Ohori y el folleto municipal de bienes culturales dicen 1949. La exposición de la Biblioteca Municipal dice 1974. Las fuentes tampoco coinciden en si en el estanque había osos marinos o leones marinos.
- Cuándo abrió el zoológico. La historia del ayuntamiento y la página del propio zoológico dicen el 20 de agosto de 1933, con una ceremonia oficial el 11 de abril de 1934. Itoh dice junio de 1933. También fecha la apertura del nuevo zoológico en junio de 1953, mientras que la página del zoológico dice el 22 de agosto.
- Si Fukuoka tiene un monumento a los animales. Yo no lo encontré.
- El razonamiento del propio Ōdachi. No dejó nada escrito al respecto, y la relación con el zoológico de Johor es una deducción de Itoh, no un hecho documentado.
Dónde seguir buscando
- La historia del ayuntamiento de Fukuoka, vol. 3 (Fukuoka-shi gikai-shi), cuyos capítulos sobre el zoológico están en internet y cubren su fundación y su vida.
- La historia del 50.º aniversario del zoológico (Fukuoka-shi dōbutsuen 50-shūnen kinenshi, 2003), que Itoh cita para las matanzas de 1944.
- Un artículo del Asahi Shimbun del 22 de mayo de 2007 sobre el solar de la antigua puerta principal del zoológico, citado por Itoh.
- Fukuoka kindai emaki (Museo de la Ciudad de Fukuoka, 2009), de donde procede la foto del zoológico del parque Higashi que aparece en el folleto municipal de bienes culturales.
- Las postales antiguas del zoológico de la colección de la Biblioteca Municipal de Fukuoka.
Fuentes
Fuente principal: Mayumi Itoh, Japanese Wartime Zoo Policy: The Silent Victims of World War II (Nueva York: Palgrave Macmillan, 2010), DOI 10.1057/9780230117440. Los capítulos 1–6 y 9–10 y la cronología del apéndice son la base del relato nacional. La mayoría de las citas y de los testimonios de los cuidadores proceden de los escritos de los propios directores y cuidadores tal como los cita Itoh, entre ellos Jitsuroku Ueno dōbutsuen (1968), de Fukuda Saburō.
Fuentes sobre Fukuoka:
- Zoológico de Fukuoka, «Fukuoka-shi dōbutsuen no rekishi»: la cronología del zoológico, con las cifras de la apertura de 1933, las matanzas de junio de 1944 y la reapertura de 1953.
- Biblioteca Municipal de Fukuoka, exposición «Dōbutsuen kaien no rekishi» (2015): la puerta de los elefantes, el cierre y la recuperación de posguerra.
- Historia del ayuntamiento de Fukuoka, vol. 3, cap. 12 (parte 2) y parte 1: la fundación del zoológico y sus fechas de apertura.
- Ciudad de Fukuoka, «Rekishi no kaze» n.º 34, sobre la historia del parque Ohori: el origen del Ukimi-do, su traslado en 1949 y su registro en 2014.
- Web oficial del parque Ohori: el traslado de 1949 desde el estanque de los osos marinos.
Lecturas recomendadas: Frederick S. Litten, «Starving the Elephants: The Slaughter of Animals in Wartime Tokyo's Ueno Zoo», The Asia-Pacific Journal (de acceso libre), y Akiyama Masami, Dōbutsuen no shōwa-shi (1995).
Las cifras y fechas proceden de estas fuentes a fecha de octubre de 2026. Cuando las fuentes no coinciden, el texto lo indica.







