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Una famosa historia transmitida en el Salón de Linternas del Okuno-in en Koyasan: cuenta cómo una humilde niña llamada Oteru vendió su cabello negro para ofrecer una única lámpara que brillaba más intensamente que las diez mil lámparas del hombre rico, enseñanza que transmite la importancia de la sinceridad del corazón.
En la Sala de las Linternas del Templo Okuin en el Monte Koya, existe una leyenda conocida como "La Única Linterna de la Mujer Pobre", que cuenta haber permanecido encendida durante casi mil años. Cuenta la historia que en la antigua provincia de Izumi vivía una niña pobre llamada Oteru.
Oteru deseaba ofrecer una linterna en el Monte Koya para rezar por el descanso eterno de sus padres fallecidos, pero carecía del dinero necesario. Entonces, Oteru decidió vender su cabello largo y negro —considerado lo más preciado en una mujer— y con ese dinero compró una pequeña linterna que ofreció en el templo.
En el mismo día, un adinerado señor presentó diez mil linternas de manera magnífica. Sin embargo, al anochecer, una ráfaga de viento apagó todas las diez mil linternas del señor, pero la pequeña linterna de Oteru continuó brillando sin extinguirse.
Ante este suceso extraordinario, el adinerado comprendió la importancia de la sinceridad genuina por encima de la riqueza material, y sintió una profunda vergüenza. Con la expresión "Una linterna del pobre vale más que diez mil del rico", esta historia transmite hasta nuestros días la enseñanza de que la magnitud del corazón que se ofrece es más valiosa que la cantidad de riqueza entregada.
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